¿Qué páginas necesita realmente una web corporativa?
Cuando una empresa se plantea crear una página web, una de las primeras preguntas suele ser: ¿cuántas páginas necesito?
La respuesta no es tan sencilla como hacer una lista de cinco, diez o quince páginas que toda empresa debería tener. Una web corporativa no necesita una estructura estándar. Depende de lo que haga la empresa, de los servicios o productos que ofrezca, de la información que necesiten sus clientes y de la forma en que quiera presentar su actividad.
En este artículo hablamos de webs corporativas, es decir, aquellas cuyo objetivo principal es presentar una empresa, sus servicios o productos y facilitar que un posible cliente la conozca y contacte con ella. Una tienda online, una web de reservas o un portal con funcionalidades específicas necesitarán otro planteamiento.
Y cuando hablamos de «páginas», nos referimos a los contenidos principales que forman la web y que normalmente se organizan desde el menú de navegación. No significa que cada elemento del menú tenga que llevar necesariamente a una página independiente.
ÍNDICE
- No existe una lista de páginas que sirva para todas las empresas»
- Las páginas más habituales de una web corporativa»
- ¿Cuántas páginas necesita una pequeña empresa?»
- ¿Y cuándo hace falta una estructura más amplia?»
- Más páginas no significa necesariamente una mejor web»
- Antes de crear una página, hazte esta pregunta»
- Algunas preguntas frecuentes»
- ¿Estás pensando en crear una web para tu empresa?»
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1. No existe una lista de páginas que sirva para todas las empresas
Es habitual encontrar recomendaciones del tipo «toda empresa debería tener estas páginas», pero conviene tomarlas como punto de partida, no como una norma.
Una pequeña empresa de servicios puede necesitar una web muy sencilla. En cambio, otra empresa del mismo tamaño puede ofrecer diferentes servicios, trabajar con varios tipos de clientes o tener productos que necesiten explicaciones independientes.
También puede ocurrir lo contrario: una empresa más grande no necesita necesariamente una web con decenas de páginas.
El tamaño de la empresa no determina por sí solo la estructura de su web.
Lo importante es que la persona que visita la página pueda encontrar fácilmente la información que necesita para entender quién eres, qué haces, qué puedes ofrecerle y cómo ponerse en contacto contigo.
Por eso, antes de empezar a crear páginas, conviene pensar en el recorrido que queremos facilitar al visitante.
2. Las páginas más habituales de una web corporativa
Aunque no exista una estructura universal, hay algunas páginas que aparecen con frecuencia en las webs de empresas.
2.1. Inicio
La página de inicio suele ser la puerta de entrada principal a la web, aunque no siempre será la primera página que visite una persona.
Su función no es contarlo absolutamente todo, sino situar al visitante.
En pocos segundos debería poder entender:
- qué empresa está visitando;
- a qué se dedica;
- qué ofrece;
- para quién trabaja, si es relevante;
- y dónde puede encontrar más información.
Desde la página de inicio se puede dirigir al visitante hacia los contenidos más importantes: servicios, productos, proyectos, contacto u otras páginas específicas.
Por eso, una buena página de inicio no tiene que ser necesariamente interminable.
2.2. Servicios o productos
Si una empresa presta servicios, estos necesitarán aparecer de forma clara en la web.
En algunos casos bastará con una página que presente todos los servicios. En otros, tendrá sentido dedicar una página independiente a cada uno.
Por ejemplo:
Una asesoría puede presentar sus principales áreas de trabajo en una única página. Pero si ofrece servicios muy diferentes, puede ser más útil que cada uno tenga su propio contenido.
Lo mismo ocurre con empresas que comercializan productos, pero no realizan venta online. Puede ser suficiente con una página de productos o catálogo, o puede ser conveniente desarrollar categorías y fichas individuales.
La pregunta no debería ser «¿Tengo que hacer una página para cada servicio?», sino:
¿Necesita el visitante más información sobre este servicio como para que merezca la pena dedicarle una página propia?
2.3. Quiénes somos
No todas las empresas necesitan contar su historia con el mismo nivel de detalle, pero en muchos negocios conocer quién está detrás puede ser importante para generar confianza.
Una página de «Quiénes somos» puede servir para explicar:
- quién forma la empresa;
- su experiencia;
- cómo trabaja;
- su trayectoria;
- sus instalaciones;
- sus valores, cuando realmente aportan algo;
- o cualquier otro aspecto que ayude a entender el negocio.
No se trata de escribir una biografía corporativa por obligación. Si la información puede explicarse de forma más útil dentro de otras páginas, quizá no sea necesario crear una página independiente.
2.4. Contacto
En una web corporativa, facilitar el contacto debería ser una prioridad.
La página de contacto puede incluir un formulario, teléfono, correo electrónico, dirección, mapa, horario u otros datos relevantes para el tipo de negocio.
Y tampoco significa que todo tenga que estar concentrado ahí. Si para un negocio es importante que sus clientes llamen, el teléfono puede aparecer también en otras partes de la web.
El objetivo es sencillo: que una persona que quiera contactar no tenga que buscar demasiado para saber cómo hacerlo.
2.5. Blog o sección de contenidos
Un blog puede ser útil para publicar artículos, consejos, noticias o información relacionada con la actividad de la empresa.
Pero no todas las empresas necesitan un blog, y tenerlo no mejora el posicionamiento simplemente por publicar con frecuencia. Google no considera que una web sea mejor solo porque añada contenido nuevo continuamente. Lo importante es que ese contenido sea útil, relevante y aporte información que realmente pueda interesar a las personas que buscan los servicios de la empresa.
Dicho esto, para muchas empresas una sección de contenidos puede ser una pieza importante de su estrategia de posicionamiento SEO.
¿Por qué? Porque una web corporativa suele tener un número limitado de páginas dedicadas a sus servicios. Un blog permite ampliar la información alrededor de esos servicios y responder a preguntas concretas que pueden hacer los clientes potenciales en Google.
Por ejemplo:
Una empresa de climatización puede explicar sus servicios en unas pocas páginas, pero también publicar contenidos sobre mantenimiento, consumo, tipos de sistemas o dudas habituales de sus clientes. Cada uno de esos contenidos puede responder a búsquedas diferentes y ayudar a que la empresa sea visible para personas que todavía no están buscando directamente su nombre.
Por tanto, no se trata de publicar por publicar para que Google vea una web «actualizada». Se trata de crear contenidos útiles que amplíen la información de la web y respondan a las preguntas reales de sus posibles clientes.
Y hay otra cuestión importante: un blog abandonado durante años puede transmitir una imagen poco cuidada. Si una empresa no tiene capacidad o interés en mantener una sección de contenidos, quizá sea preferible no convertirla en una parte central de la web.
2.6. Otras páginas que pueden tener sentido
Dependiendo del negocio, puede haber otras páginas que aporten mucho valor.
Por ejemplo:
- proyectos o trabajos realizados;
- casos de éxito;
- sectores a los que se dirige la empresa;
- equipo;
- instalaciones;
- preguntas frecuentes;
- testimonios;
- marcas;
- certificaciones;
- áreas geográficas en las que trabaja;
- recursos o documentación.
No todas tienen que aparecer en todas las webs.
La clave está en preguntarse qué información puede necesitar realmente un posible cliente para tomar una decisión.
3. ¿Cuántas páginas necesita una pequeña empresa?
Aquí es donde conviene evitar una respuesta basada en números.
Una pequeña empresa puede tener una web corporativa perfectamente válida con pocas páginas si su actividad es sencilla y está bien explicada.
Por ejemplo:
Un profesional que presta un único servicio puede necesitar una estructura muy diferente de una empresa que ofrece diez servicios especializados.
Por tanto, una web pequeña no tiene por qué ser una web incompleta.
Tener menos páginas no significa tener menos información.
Una única página puede explicar perfectamente un servicio que no necesita desarrollarse más. En cambio, dividir ese contenido artificialmente en varias páginas puede obligar al visitante a hacer más clics sin aportar nada.
4. ¿Y cuándo hace falta una estructura más amplia?
Una estructura más amplia puede tener sentido cuando la empresa tiene más cosas que explicar.
Por ejemplo:
- ofrece servicios muy diferentes entre sí;
- trabaja con públicos distintos;
- tiene una gran variedad de productos;
- desarrolla proyectos que merece la pena mostrar;
- trabaja en diferentes sectores;
- necesita posicionar contenidos específicos en buscadores;
- tiene varias ubicaciones o áreas de actividad;
- o necesita explicar procesos o servicios complejos.
En estos casos, crear páginas independientes puede hacer que la información sea más fácil de encontrar y entender.
Pero una estructura amplia debe responder a una necesidad real.
Crear veinte páginas porque «una web profesional tiene que tener muchas páginas» puede terminar produciendo el efecto contrario: un menú difícil de entender, contenidos repetidos y una navegación más complicada.
5. Más páginas no significa necesariamente una mejor web
Es fácil confundir una web completa con una web que tiene mucho contenido.
Pero son cosas diferentes.
Una web puede tener pocas páginas y explicar perfectamente una actividad. También puede tener muchas páginas y resultar difícil de utilizar.
Por eso, cuando se plantea la estructura de una web corporativa, conviene prestar atención a tres cuestiones:
- Qué necesita saber el visitante: La web debería ofrecer la información necesaria para entender la empresa y valorar si puede ser lo que está buscando.
- Cómo puede encontrarla: La información debe estar organizada de forma lógica y ser fácil de localizar desde el menú o desde otros enlaces internos.
- Qué merece una página propia: No todo contenido necesita convertirse en una página independiente. Algunas cosas pueden integrarse dentro de otras páginas sin perder claridad.
El objetivo no es conseguir una web con muchas páginas, sino una web en la que cada página tenga una función clara.
6. Antes de crear una página, hazte esta pregunta
Antes de añadir una nueva opción al menú, una nueva sección o una nueva página, hay una pregunta muy sencilla que puede ayudar:
¿Esta información necesita realmente una página propia?
Si la respuesta es sí, habrá que pensar dónde encaja dentro de la navegación y qué información debería contener.
Si la respuesta es no, quizá pueda formar parte de otra página.
También puede ocurrir que una página que inicialmente parecía necesaria termine siendo prescindible. Y eso no es un problema: una buena estructura también consiste en saber qué no hace falta incluir.
Al diseñar una web corporativa, por tanto, no conviene empezar contando páginas. Conviene empezar entendiendo el negocio, sus servicios, sus clientes y la información que necesitan.
A partir de ahí se puede decidir qué páginas tienen sentido, cuáles pueden agruparse y cómo organizar toda la información para que la web resulte clara y fácil de utilizar.
7. Algunas preguntas frecuentes
No existe un número establecido. Depende de la actividad, los servicios o productos, el público y la cantidad de información que sea necesario explicar. Una web corporativa sencilla puede funcionar perfectamente con pocas páginas si están bien planteadas.
No necesariamente. Puede ser útil cuando conocer a las personas que están detrás del negocio ayuda a generar confianza, pero su contenido también puede integrarse en la página de inicio u otras secciones si no necesita un espacio independiente.
No. Un blog puede ser útil para compartir contenidos y trabajar determinados temas relacionados con la actividad de la empresa y la estrategia de posicionamiento SEO, pero solo tiene sentido si se dispone de información útil que publicar y se puede mantener con cierta regularidad.
No siempre. Si varios servicios son sencillos o están muy relacionados, pueden presentarse juntos. Cuando un servicio o producto necesita una explicación más detallada, responde a una búsqueda concreta o tiene características propias, puede tener sentido crear una página independiente.
Ninguna de las dos opciones es mejor por definición. Una web debe tener las páginas necesarias para explicar correctamente el negocio y facilitar la navegación. Añadir páginas que no aportan información nueva puede hacer que la web sea más complicada, no más completa.
¿Estás pensando en crear una web para tu empresa?
No existe un número correcto de páginas para una web corporativa: una empresa puede necesitar cinco páginas y otra quince. Incluso dos empresas del mismo sector y tamaño pueden necesitar estructuras completamente diferentes.
Antes de decidir cuántas páginas necesita tu negocio, lo importante es definir qué información debe encontrar tu cliente y cómo organizarla.
Una buena web corporativa no es la que tiene más páginas, sino la que tiene las páginas adecuadas.
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